martes, 16 de abril de 2013

La buena práctica a nivel de aula y de centro en Ses Païsses


"La inteligencia consiste no sólo en el conocimiento, sino también en la destreza de aplicar los conocimientos en la práctica" (Aristóteles)

Si la sociedad cambia y si varían los sistemas de producción, ¿la escuela, como ente motor del cambio de esta sociedad, se estará también transformando?
Este interrogante no es fácil de responder, ya que, en el ambiente escolar, el clima organizativo, la forma de practicar la docencia y los sistemas de formación de la mayoría de los profesores son muy similares a los del siglo pasado, pero se aprecian oportunidades de renovación.

Respecto a estas oportunidades y transformaciones que se hacen evidentes, distintos autores y publicaciones van planteando, van señalando, por ejemplo, que, en la esfera pedagógica, «ha habido un cambio paradigmático de indudables consecuencias: la educación ha pasado de un paradigma “instruccional” que acentúa la enseñanza y el profesor, a un paradigma “personal”, centrado en el aprendizaje y en el alumno que aprende» (Beltrán y Pérez, 2003).

Estamos viviendo, por consiguiente, en una sociedad del conocimiento, donde la «información que está ahí es fácilmente accesible para todos y el profesorado siente que ya no es su único depositario, sino que debe formar al alumnado en el uso de las herramientas necesarias para localizarla y transformarla en conocimiento» (García, 2004), situación que requiere de profesionales de la educación que estén en una actualización constante para satisfacer dichas demandas. Es sabido que, si no se cuenta con los profesores como aliados de la innovación y el cambio, es probable que las propuestas de mejora se queden sólo en planteamientos teóricos de buenas intenciones.

(CANALES, R. Y MARQUES, P.: Factores de buenas prácticas educativas con apoyo de las TIC)

¿Qué consideramos buena práctica educativa?

Según he podido observar, las definiciones que más se ajustan a lo que considero una buena práctica educativa son las dos siguientes:

-          Las intervenciones educativas que facilitan el desarrollo de actividades de aprendizaje en las que se logren con eficiencia los objetivos formativos previstos y también otros aprendizajes de alto valor educativo”.

-          Un proceso de cambio que debe incidir en las formas de construcción del conocimiento, en la configuración de nuevos entornos de enseñanza-aprendizaje y en la transformación de la cultura escolar y docente”.

Según lo indicado anteriormente, y reflexionando sobre las buenas prácticas que se realizan en el centro de Ses Païsses, podría determinar que aún a pesar de que es cierto que la sociedad actual está cambiando y que vivimos rodeados de muchísima información y nuevo conocimiento, en el centro todavía no se incluyen las TIC como herramientas de aprendizaje y desarrollo de las capacidades de los pequeños. Así pues, teniendo en cuenta este hecho, me centraré en la metodología llevada a cabo a la hora de realizar diversas actividades.

BUENA PRACTICA DE AULA

 La diada de Sant Jordi

La semana pasada, aprovechando que se avecinaba el día de Sant Jordi, la tutora de mi aula decidió, a partir de unos dibujos plastificados, explicarles la leyenda de Sant Jordi tres días antes del día señalado.

La leyenda narraba la historia de un dragón que comía fruta y verdura y desde hacía tiempo no encontraba sustento en ningún lugar. Un día, mientras sobrevolaba la ciudad de Ibiza se encontró con una joven princesa, asomada a la ventana de su alcoba, que suspiraba y se lamentaba por no encontrar a nadie con quien jugar. Resulta que entre el dragón y la princesa surgió la amistad. La princesa le ofreció un gran manjar a cambio de que la llevara a lomos y sobrevolaran juntos la ciudad. Así fue como el pueblo, aterrado por la presencia del dragón quien llevaba consigo a la princesa avisó al rey de la noticia quien a su vez decidió llamar al caballero Sant Jordi para ir en su rescate.

El caballero consiguió dar con la princesa y el dragón, enseguida se enfrentó a éste quien al sentir el peligro huyó y se escondió en una de las cuevas de Ibiza… aún hoy nadie sabe cuál…

El caballero quedó prendado de la princesa y como muestra de ello le regaló una rosa, la princesa, a su vez, para mostrarle su gran afecto le regaló un libro.

El primer día los niños escuchaban con atención el relato. Intervenían y comentaban entusiasmados aspectos sobre el dragón, la cueva, el caballero…

El segundo día, la maestra ya les hacía preguntas como: “¿Recordáis que comía el dragón?” “¿Dónde se escondió?”

Ambos día la tutora utilizó el espejo del aula para ir enganchando las imágenes conforme explicaba la leyenda, y los niños permanecían sentados alrededor de la colchoneta. Sin embargo, el día de Sant Jordi, la tutora utilizó los propios recursos del aula para ambientar el cuento, esta vez los niños se sentaron en las diferentes mesas.

La maestra les iba explicando de nuevo la leyenda, haciéndoles partícipes a ellos, utilizando los rincones del aula y desplazándose por todo el espacio (la cocinita para representar el momento en el que el dragón comía fruta, el rincón del mar para cuando se escondió en la cueva el dragón, etc.). Observé que los niños estaban muy absortos en la historia.

Actividad con algas marinas
 
Otra buena práctica de aula: el día que experimentaron los niños con algas marinas.

El aula tiene un porche, cerrado con grandes ventanales de aluminio, a través del cual los niños salen al patio. El día que se realizó el experimento, cubrimos todo el suelo de una gran cantidad de algas marinas y, en un extremo del porche colocamos una mesa cubierta con papel de mural, trazos de pintura de diferentes colores y algas sobre la mesa.

Esta experiencia fue de gran motivación para los niños. Hubo quien se pasó prácticamente todo el rato experimentando con las algas, lanzándolas al aire, pisándolas, tocándolas, etc. Otros enseguida se dirigieron a la mesa y, sin ningún tipo de instrucción prefijada, cogían las algas y las deslizaban sobre el papel de mural a modo de pincel.

 
 

BUENA PRACTICA DE CENTRO

 Celebrando un cumpleaños

Entre otras, me parece una buena práctica de centro la manera en cómo se lleva a cabo la celebración de cumpleaños de aquellos niños que durante el curso cumplen un año más.

Es costumbre que algún familiar de dicho niño traiga al centro un pastel, habitualmente hecho en casa. Durante el almuerzo, el niño protagonista lleva una corona de cumpleaños hecha en el propio centro y, entre todos los compañeros, de todos los niveles, una vez han acabado de desayunar, le cantan el cumpleaños feliz. Luego el pastel se reparte entre todos los niños presentes.
 

Grupos heterogéneos
 
Otra buena práctica a nivel de centro: Los grupos heterogéneos.

Durante el trimestre anterior se realizó el proyecto del mar en todas las aulas. Una vez por semana, en un espacio interior del centro, se preparaban varias mesas con gran contenido marino: agua, conchas, esponjas, sal, arena, etc. y aproximadamente 4 niños de cada una de las aulas compartía ese espacio y ese momento de experimentación con el resto.

Resultaba muy interesante observar a los niños de tan distintas edades, desde un año hasta tres, manipulando y experimentando con el material diverso.


 
¿Por qué las considero buenas prácticas?

En primer lugar, si me centro en el diseño y planificación de dichas actividades, observo lo siguiente: las prácticas responden a las demandas de los niños, del profesorado y también de las familias; los objetivos fijados están en consonancia con el contexto y los niños; se incluyen en la planificación, aunque en algunas de las actividades de manera indirecta, objetivos, competencias, contenidos y metodología y por otro lado están previstos los espacios, los momentos, los medios y los recursos necesarios para su desarrollo. Además el profesorado responsable de la práctica funciona como equipo, desarrollando un trabajo colaborativo. Por último también observo que la mayoría de las veces se prevé la cooperación con las familias cuando es necesaria para el desarrollo de la práctica.

En segundo lugar, basándome en el desarrollo de la práctica, observo que la metodología utilizada resulta adecuada para la consecución de las competencias y objetivos programados; los pequeños muestran interés y motivación hacia las actividades propuestas; se respeta la planificación en lo referente a espacios, tiempos, apoyos y recursos; no se aprecian conflictos y tensiones entre el personal del centro y por tanto se establece un clima de confianza en el éxito por parte del  profesorado.

En tercer y último lugar, en cuanto a la valoración, aún a pesar de que no emplean diversos instrumentos ni registros para la recogida de datos y, por tanto, no parece existir una evaluación directa de la práctica, observo que la mayoría de veces se valora la implicación del trabajo por competencias a través de los resultados de la propia práctica mediante las propias reacciones de los pequeños. Si bien es cierto que hay ciertas prácticas que se mantienen  a lo largo de los diferentes años académicos y, que dan muy buenos resultados (como por ejemplo la práctica de grupos heterogéneos) las prácticas más innovadoras (como por ejemplo la de la leyenda de San Jordi) también han sido exitosas.

 
Por consiguiente, y como conclusión, personalmente considero que una buena práctica, es aquella que, atiende a las necesidades de los pequeños, les ayuda a desarrollar y fomentar al máximo sus capacidades y, por otro lado presenta una mínima estructuración y previsión pero mantiene cierta flexibilidad.
Las cuatro prácticas comentadas presentan estos matices. Evidentemente también observo detalles que me hacen reflexionar, como por ejemplo en la actividad del día del cumpleaños me pregunto: ¿qué pasa con aquellos niños que no cumplen años durante el curso escolar?¿Y aquellos que las familias no se involucran y no traen ningún pastel para compartir?’
¿Experimentan los pequeños esta experiencia como satisfactoria  y especial independientemente de que ellos nos lleguen a ser los protagonistas?

No obstante, sigo considerándola una buena práctica. Es un momento en el que se le da el protagonismo a uno de los niños y a la vez a todos. El hecho de dividir el pastel no únicamente entre los compañeros de clase del niño en cuestión sino entre todo el centro creo que es una muy buena filosofía en cuanto a cultura de centro, este hecho puede hacer sentir especiales a todos los niños.

 
Justificación de las competencias

3.1 Durante mis reflexiones suelo hacerme preguntas que me ayudan a mejorar mi práctica
4.1 Habitualmente intento apoyarme en la teoría aprendida para fundamentar mis propias opiniones.

Comentario sobre tres buenas practicas

Después de leer diferentes blogs de compañeros y, tras hacer una selección de algunos de los temas sobre los que me gustaría comentar diversos aspectos, tengo que decir que no ha sido tarea fácil. Es fabuloso leer las experiencias que están teniendo los compañeros y ver cómo a través de sus reflexiones hallan interesantísimas conclusiones, algunas más hipotéticas y otras llevadas a la práctica.

A continuación detallo la lista de las tres buenas prácticas que he comentado:


BUENAS PRACTICAS: LA EXPERIMENTACIÓN
BUENAS PRACTICAS: LAS FAMILIAS
BUENAS PRACTICAS EDU: LA ASAMBLEA
Justificación de las competencias
1.3 Dado que he accedido y revisado alguno de los blogs de mis compañeros para poder ampliar el abanico de posibilidades respecto a la selección de las buenas prácticas así como para aprender de sus comentarios y reflexiones aportadas.
4.2 Puesto que la propia selección implica que identifique lo que yo considero una buena práctica y por tanto me permita compararlo con la vivencia en el centro dónde yo realizo las prácticas.
4.1 Con el fin de justificar la selección final he buscado referentes teóricos que me ayuden a respaldar dicha selección.

 
 
 


jueves, 11 de abril de 2013

Buenas prácticas 0-3 años

«Si caminas solo, podrás ir más rápido, pero juntos llegaremos más lejos.»
Me resulta curioso observar como unas maestras, de un hecho en apariencia cotidiano y sencillo, como es el de llegar a clase con paraguas un día de lluvia, han sabido sacarle provecho a esta simple acción, aprovechándola para fomentar el trabajo cooperativo y en equipo. Este ha sido el motivo principal por el cual he escogido esta práctica
¿Por qué considero importante fomentar el trabajo cooperativo?
En primer lugar considero que el aprendizaje cooperativo es una condición y un instrumento para la inclusión, para el desarrollo de la solidaridad y de la cohesión social; el aprendizaje cooperativo es una finalidad del sistema educativo y, a su vez, un medio para el desarrollo de las competencias básicas y por último, la estructura cooperativa de la actividad en el aula permite el desarrollo de estrategias para la atención a la diversidad.
 
Una manera muy interesante que he leído sobre la importancia de cómo promover el trabajo en equipo y la manera de hacer grupos heterogéneos en el aula podría quedar esquematizado de la siguiente manera:
Enseñar a trabajar en grupo es enseñar a los niños a empezar a adquirir conciencia de equipo y trabajar juntos para conseguir un mismo objetivo; ser responsables en la realización de las tareas acordadas y asignadas a cada uno y también ayuda a autoregular el funcionamiento de su propio equipo: autoevaluación y coevaluación
La práctica elegida me ayuda a observar cómo de pequeñas acciones podemos propiciar y favorecer un buen desarrollo en los pequeños. El ejemplo del paraguas así como el de las bicicletas con tándem nos recuerdan cómo trabajar de manera sencilla  un trabajo en equipo dentro del aula.
Trasladando este hecho a la realidad del centro de Ses Païsses, observo que en edades de entre 2 y 3 años, que son con las que trabajo, no se fomenta demasiado este tipo de trabajo. Habitualmente los niños, durante el juego libre, suelen hacer sus propias agrupaciones, no obstante, no se promueven, en el tipo de actividad que se realiza (dibujo, plastilina, trabajos por proyectos, etc.) este tipo de agrupaciones que comentaba anteriormente.
El grupo clase lo forman un total de 18 niños de los cuales 9 son niños y 9 niñas. Por lo general observo que la mayoría de los niños tienen tendencia a compartir momentos y situaciones siempre con los mismos compañeros y, por otro lado suele haber poca interacción entre niños y niñas. ¿Es un hecho relevante? ¿Sería conveniente favorecer un acercamiento? Son preguntas que me hago y que me ayudan a mejorar mi práctica diaria.
Considero que a estas edades, todavía predominan ciertos atisbos de egocentrismo en el pequeño, no obstante según va avanzando va emergiendo progresivamente de ese egocentrismo y empieza a sentir la necesidad de apertura a los demás. Por tanto, creo que lo que predomina en estas etapas no es tanto el hecho de con quien interactúan los niños sino más bien los juegos libres y espontáneos que empiezan a tomar la forma de pequeños grupos que tienen afinidades reales y muy profundas entre los niños.
 
Esta práctica refleja muy bien un trabajo por proyectos. En realidad no sabemos si el hecho de trabajar esta temática surge de la necesidad del propio niño o más bien es un recurso que emplea el propio centro aprovechando la estación en la que se encuentran. Aun así, la manera cómo está llevada a cabo refleja muy bien lo que considero trabajar a partir de la experimentación y la manipulación de objetos cotidianos.
En Ses Païsses, por ejemplo, teniendo presente la línea que persigue el centro cuando nos habla de escuela pública que analiza la realidad social y trabaja para formar ciudadanos solidarios, respetuosos, empáticos; escuela ibicenca que fomenta el respeto hacia sus costumbres, propaga su cultura y por tanto su lengua;  escuela por la diversidad, manifestando el pluralismo ideológico y la renuncia de todo tipo de adoctrinamiento y escuela entorno que apuesta por trabajar la conciencia hacia el medio así como facilitar el contacto con las familias, no es de extrañar que esta filosofía de centro se traslade a las aulas de manera que el estilo docente puede resumirse teniendo en cuenta unos cuantos principios pedagógicos: promover una educación integral, educar en valores,  fomentar la solidaridad y la colaboración frente a la competición, adquirir autonomía, crear un clima de seguridad y confianza, considerar al niño como protagonista de la acción educativa y respectar los distintos niveles de desarrollo del niño.
Considero que se fomenta el aprendizaje por descubrimiento y el aprendizaje significativo. El aprendizaje significativo se crea cuando preguntamos a los niños sobre lo que ellos ya conocen del tema para poder partir de ese punto en las explicaciones e ir introduciendo nuevos contenidos que se relacionen con los que ya tienen, de manera que ellos mismos deducen esos nuevos conocimientos.
Durante este trimestre la temática a trabajar ha tenido como eje principal “El mar”. El aprendizaje por descubrimiento, dado que consiste en que los niños lleven a la práctica los conocimientos adquiridos, se ha dado por ejemplo, mientras trabajaban las características de los animales y, con la ayuda de sus padres, los pequeños han realizado una excursión para comprobar ciertas características (visita a la cueva de Sant Antoni Portmany).
 
3- Espacios y materiales: -Hacer de observadores del ambiente -
Esta práctica me parece estupenda para reflexionar. Nos habla de la importancia del espacio y el material no únicamente des del aspecto físico de los mismos sino cómo recursos con propia personalidad, que nos evoquen y nos provoquen, que nos hablen, nos miren y nos enseñen, que nos acompañen en el proceso de enseñanza-aprendizaje y nos muestren y nos sugieran.
Esta buena práctica nos invita a contemplar, a ser espectadores del ambiente de nuestra escuela. Y es eso precisamente lo que me ha gustado de la misma. Me ayuda a observar con mayor detenimiento los aspectos característicos del centro de Ses Païsses.Por ejemplo, el aula está organizada por diversos rincones: rincón de la lectura, de la cocina, y de juego simbólico. Tal y como hemos aprendido a lo largo de la carrera, organizar la clase por rincones implica una decisión en la forma de hacer y entender la práctica educativa, y como tal conlleva la reflexión sobre los aspectos educativos más relevantes.
La elección de organizar la tarea educativa en rincones presupone aceptar que no todos los niños son iguales, ni tienen las mismas necesidades ni los mismos ritmos de aprendizaje. Y por tanto, este enfoque está ofreciendo a los pequeños una variedad y secuenciación ordenada de actividades que facilita a las docentes la posibilidad de llevar a cabo un programa pedagógico ajustado a las necesidades de éstos.
Por otro lado, la vida cotidiana dentro del aula mantiene una estructura horaria y una organización que considero ayudan al niño a situarse. Los pequeños de manera rutinaria llevan a cabo las diferentes actividades siguiendo un orden preestablecido que se repite día tras día, esto les ayuda a reforzar por un lado su autonomía y seguridad y por otro lado les ayuda a  situarse espacial y temporalmente.
Considero que el centro invita y cuenta una historia a través de toda la documentación visual que ofrece. Las paredes narran la propia dinámica del centro y tanto los familiares, como los pequeños como el propio equipo docente conforman una comunidad educativa cohesionada y con un clima familiar.
“Lo que no se documenta no existe”
La documentación en la Educación Infantil sirve para ofrecer un conocimiento más reflexivo de la labor educativa para construir una escuela con cultura e identidades propias y reconocibles. La documentación consiste en la recogida y exposición sistemática y estética (a través de escritos, imágenes, paneles, vídeos, palabras de los niños y niñas, productos gráficos) de los procesos educativos. (Hoyuelos, 2007)
Una aspecto importante que me gustaría destacar y que podríamos fácilmente relacionarlo con el tema de las creencias es el hecho de que muchos maestros y maestras de Educación Infantil esperan que su trabajo sea visto y reconocido. La documentación se convierte en memoria viva y visible del proceso compartido en extraordinarios procesos que es posible narrar a través de las imágenes. Cuando un maestro o maestra documenta, construye una relación entre el adulto como educador y los niños y niñas, cuyos pensamientos, palabras y acciones documenta. En este sentido, la práctica de la documentación no puede existir en modo alguno separada de nuestra propia implicación en el proceso. Igualmente, la escenificación (es decir, lo que representamos o actuamos de aquello que hemos documentado) es también selectiva, parcial y contextual. Lo que documentamos como educadores representa una elección entre otras muchas, una elección en la que los propios maestros y maestras participan. Del mismo modo, lo que no elegimos es también una elección plena de creatividad porque la creatividad del maestro o maestra de Educación Infantil reside entonces en el reconocimiento y valoración de la creatividad infantil. Es decir, somos creativos en el reconocimiento de la creatividad del otro. Ahora bien, ¿cómo decidir qué seleccionar?
Esta es una pregunta que continuamente me hago porque en ocasiones he podido observar que la documentación que se lleva a cabo es interpretada y transcrita por el maestro, por consiguiente existe un filtro que posiblemente esté totalmente condicionado por la propia creencia del maestro. Esta reflexión me ayuda a intentar evitar, en la medida de lo posible, una observación subjetiva y, por consiguiente, a intentar tener una mirada más neutra.

 
 
JUAN, M. OLIVERAS, A. Y OTROS (2010): Introducción del aprendizaje cooperativo en la Educación Infantil.


Justificación de las competencias

4.2 y 4.3 He sabido identificar buenas prácticas y justificarlas. A la vez me ha permitido elaborar diversas hipótesis sobre estos hechos mostrados a partir de la información recopilada.

jueves, 21 de marzo de 2013

Reflexión sobre las distintas jornadas escolares


Antes de iniciar esta reflexión me gustaría comentar que para llevarla a cabo he tomado como referencia dos jornadas de mis compañeros: una de Can Cantó y la otra de Cas Serres. No obstante, dado que yo no asisto en persona a ninguno de estos centros y, por tanto, las vivencias o descripciones son las aportadas por mis compañeros, tomaré como punto de partida Ses Païsses, el centro en el cual trabajo. El resto de jornadas me servirán de apoyo o contraste con la realidad que se vive en el centro indicado. Por tanto esta reflexión únicamente hace alusión a la manera que tiene Ses Païses de enfocar una jornada, las otras dos aportaciones de mis compañeros me ayudarán a tener más parámetros  y un mayor abanico de posibilidades sobre diferentes maneras de hacer. Por consiguiente resaltaré de ambas únicamente las fortalezas y oportunidades que he podido observar.


 

Aspectos a destacar de la jornada descrita:

La manera de proceder una vez entra el niño en el centro es la siguiente:

-          El adulto acompaña al niño hasta la clase.

-          Le ayuda a colgar su chaqueta fuera y a despegar la estrella que hay en la puerta con su foto.

-          Entra dentro del aula y el niño va al panel que hay en la pared y engancha su estrella

-          Se despide del niño y en caso de ser necesario aprovecha este momento para intercambiar  algún tipo de información con el tutor o profesor de soporte.

Observo que esta manera de proceder se lleva a cabo en los distintos centros y, a mi parecer es una buena práctica.

Día a día, vivimos en el aula las entradas de niñas, niños y sus familias. Son momentos cotidianos que experimentamos a más velocidad de la que probablemente nos gustaría, teniendo que actuar de manera improvisada e incluso en ocasiones nos pilla totalmente desprevenidos. Esto lo experimento cada mañana cuando por lo general la mayoría de niños entran agarrados fuertemente del familiar que los acompaña y no quieren quedarse en el aula. ¿Cómo podemos invitarlos a quedarse? Cada vez más siento que los niños ya me identifican dentro del aula como una más e incluso me llaman por mi nombre, que no es fácil. Así pues eso me ha dado cierta confianza para acercarme a ellos cuando llegan y ofrecerles un recibimiento caluroso y tierno.

Para mí es importante aprender a respetar cómo llegan las familias al aula, cómo se las recibe y acoge y cómo nos despedimos después de la jornada diaria. Son encuentros llenos de diversas emociones y distintas personas con historias y mundos personales propios.

Por tanto considero que la entrada tiene que invitar a querer entrar y por eso es importante que por ejemplo en las paredes haya motivos de referencia tanto para el niño como para sus familiares (fotografías, dibujos, saludo, etc.), y que tanto el espacio como las personas que lo habitan generen confianza. ¿Cómo podemos generarla? Observo que es importante tu capacidad de escucha, de observación y sobretodo de respeto. Por otro lado hay que saber atender las necesidades individuales, tanto de los familiares como de los niños ya que en ocasiones hay niños que precisan de tu atención en ese instante para desprenderse de su referente familiar y no vivir el momento de la separación como algo doloroso. Una familia no debería irse sin entrar en el aula, sin despedirse, sin un comentario de saludo personal en el que el niño perciba seguridad por ambas partes.

Otro aspecto que observo diferente entre los tres centros es el momento que destinan a realizar la asamblea. En el caso de Ses Païsses se realiza antes del almuerzo, sin embargo en el resto de centros se realiza después. Quizás este aspecto, que hasta el momento no me había cuestionado, me hace reflexionar sobre el hecho de que hacerlo antes del almuerzo supone tener un tiempo marcado para llevarla a cabo ya que el almuerzo se realiza a las diez. También ha sucedido que alguna mañana algún niño, a pesar de que el centro cierra sus puertas a las 9.30h, ha llegado un poco más tarde de la hora máxima establecida y esto ha provocado una interrupción de la asamblea.

Personalmente considero que la asamblea desempeña un papel fundamental en la Educación Infantil ya que nos ayuda a conseguir objetivos y contenidos; nos ayuda a desarrollar y adquirir las Competencias Básicas, principalmente: lingüística, social y ciudadana, matemática, aprender a aprender, cultural y artística y la de autonomía e iniciativa personal; nos ayuda a trabajar normas; nos ayuda a averiguar los conocimientos previos de los niños y niñas para ver de qué nivel tenemos que partir y nos ayuda a desarrollar la estructuración temporal, anticipando qué actividades realizaremos después.

¿Qué temas se tratan durante las asambleas? ¿Qué papel desempeñan los niños y las niñas? ¿Y el docente? ¿Somos conscientes de la importancia de ésta para el desarrollo de los pequeños? ¿Sabemos cuál es la relación que existe entre los distintos niveles de autonomía y las posibilidades de aprendizaje? ¿Podría descubrirse un proceso en “lo que hacemos” con el fin de ayudar a los niños en la conquista de su autonomía?

Es importante mantener un horario en el mismo orden que les garantice una ubicación espacio-temporal y vaya reforzando su identidad y autonomía ya que el hecho de brindarles la oportunidad de saber qué es lo que van a hacer una vez entran en el aula los ayuda en su proceso de aprendizaje. Si cada mañana se estipulara un momento diferente para realizar la asamblea no permitiría al niño una estructuración de su tiempo y, por consiguiente creo que le provocaría desorientación y desconcierto y por tanto menguaría su confianza.

 

Por otro lado, el hecho de aprovechar este momento para verbalizar y mostrar visualmente, mediante tarjetas con diferentes acciones de las que ellos forman parte, que es lo que van a hacer durante el día los ayuda a percibir el inicio y final de cada actividad de manera que, una vez más favorecemos a la creación de la concepción del tiempo.

 

No obstante creo que es necesario concienciarnos de la importancia de este momento y por consiguiente darle el espacio que se merece. En ocasiones tengo la sensación de que se ha convertido en una rutina más del día ya que por ejemplo mientras los niños están cantando la canción del “Bon dia” las tutoras hablan entre ellas y aprovechan ese instante para comentar alguna cosa. ¿No podríamos mediante la observación emplear este momento para destacar o enfatizar aspectos de los niños? El pequeño con NEE apenas dice palabras, suele comunicare mediante onomatopeyas o representaciones gestuales no obstante desde hace unos días ha empezado a decir alguna palabra y, en especial cuando cantamos esta canción, ¿Deberíamos enfatizar este momento y hacérselo notar? ¿Cómo lo conseguimos si no le prestamos la atención que merece?

 

Por otro lado, es un momento en el que los niños aprovechan para dialogar entre ellos o directamente con la tutora así que es imprescindible y primordial bajo mi punto de vista saber y aprender a escucharlos. Esto no creo que se consiga afirmando o contestando a lo que el niño expresa, yo creo que es necesario repetirlo y darle su importancia para que por un lado el niño se sienta parte del grupo y por otro para darle el valor que corresponde a sus verbalizaciones.

Por lo general en ambos centros se desarrolla el día de manera similar al de Ses Païsses. Hemos querido contrastar las diferentes sesiones de psicomotricidad ya que, en mi caso, me sorprendió cómo se llevaba a cabo en mi centro.

López (1995,9) dice: “para la infancia no es adecuado cualquier  tipo de sociedad, cualquier tipo de familia, cualquier tipo de relación, cualquier tipo de escuela, etc. Sino aquellas que le permiten encontrar respuestas a sus necesidades más básicas…”

 Así pues, si nos centramos en cómo podemos, desde el ámbito educativo, dar respuestas a las necesidades más básicas de los pequeños es necesario tener en cuenta la importancia de crear un clima que les permita tomar conciencia de que existen a partir de sus propias sensaciones, percepciones y experiencias.

Aprender a observar, sin filtro, cómo el niño utiliza los objetos y cómo los utiliza cuando se relaciona con los otros nos proporciona gran información sobre su manera de ser. Nos puede brindar la oportunidad de observar si los objetos que está utilizando son acordes a su edad, si son adecuados al juego que está realizando, que objetos son los que utiliza con mayor frecuencia, si los comparte… toda esta información nos ayuda a situar la etapa evolutiva en la que se encuentra  el niño.

También cabe destacar la importancia de la sala, de los materiales ofrecidos a los pequeños y del papel fundamental que desempeña el tutor. Los lugares existentes han de favorecer el desarrollo de una pedagogía que permita múltiples posibilidades expresivas.

La sala donde  se realizan las sesiones de psicomotricidad, por ejemplo, dispone de un amplio espacio, ya que utilizan el pabellón municipal que tienen al lado, esto les permite desplazarse libremente por todo el lugar de manera que dado que a estas edades hay que tener en cuenta que los pequeños se encuentran en una etapa de sensaciones, de tono, de emociones, de pocas imágenes mentales, etc. el hecho de disponer de un espacio diáfano, con variedad de material, en el cual pueden gritar, correr libremente, disfrazarse, saltar, trepar, rodar, etc. y por tanto “romper con las normes de dentro del aula” les permitirá, coincidiendo con la propuesta de desarrollo evolutivo descrito por Wallon, Piaget y Freud, experimentar contrastes y alternancias, los placeres sensoriomotores, el inicio del juego simbólico y, además un espacio para estimular la palabra trabajando a través de ella la escucha del otro, la atención, la inhibición del movimiento, la espera y los hábitos.

Por tanto, es importante que la distribución de la sala fomente, proporcione y atienda la prioridad de dichas actividades, ofreciendo a los niños la posibilidad de experimentar y desarrollar sus capacidades al máximo.

Si tenemos en cuenta lo anteriormente especificado y lo extrapolamos a la realidad del centro, la verdad es que la sala dónde los pequeños realizan psicomotricidad, una vez por semana, no está acondicionada ni persigue esta finalidad.

El material del cual disponen es pobre y poco variado, el espacio que destinan a psicomotricidad es una adaptación de una gran pista dentro del pabellón y, por tanto, no presenta colchonetas, ni materiales específicos para trabajar de manera concreta, con un objetivo claro y definido.

No obstante, gozan del privilegio del soporte de una PT, dado que en el aula hay un niño diagnosticado que presenta un retraso madurativo, y es ella la que se encarga, semanalmente, de sacarle el máximo partido al material y al espacio, organizando diferentes sesiones con distintos propósitos para fomentar y potenciar el máximo desarrollo de sus capacidades.

A raíz de la comparación entre jornadas de diversas escoletas observo que por lo general la manera de proceder es la misma en la mayoría de los centros. No obstante, me doy cuenta de la importancia que tiene, por un lado la actitud del docente, por otro la filosofía que presenta el centro y, un aspecto muy importante a destacar es el trabajo en equipo que se realiza.

Es vital que se procure un trabajo en equipo, que se fomente la colaboración y participación y que haya un espíritu de superación y construcción.

En apariencia diversos centros pueden presentar una misma manera de hacer, no obstante, si ahondamos más, observamos las brechas que pueden surgir al no tener una cohesión y un mismo enfoque entre los docentes.

Justificación de las competencias

3.1 Me hago preguntas sobre el funcionamiento del centro
3.2 Aporto reflexiones en cuanto a la propia organización: distribución del tiempo i el espacio, dinámicas de trabajo, coordinación entre el profesorado, relación con las familias, etc.
4.1 Además busco teorías que respalden mis inquietudes o reflexiones
4.2

Descripción de una jornada

Dimarts…la mar- Día de psicomotricidad-
El centro abre sus puertas a las 7.30 de la mañana por tal de ofrecer la guardia y custodia de aquellos niños que tienen la necesidad de ser llevados antes a la escoleta.
Habitualmente son pocos niños los que se acogen a este servicio, entre 4 y 5, y todos, independientemente de las edades, son llevados al aula de “Els peixets” (de 1 a 2 años). Conforme los niños llegan van acudiendo a esta aula dónde hacen juego libre y en caso de que lo pidan se les pone algo de música.
Habitualmente están las mismas profesoras a cargo ya que el resto aprovechan para almorzar durante este rato.
A partir de las nueve cada tutora recoge a sus niños y los lleva para acompañaros a su correspondiente aula. En mi caso es la profesora de soporte quien se encarga de recogerlos y llevarlos a la clase de “Les estrelles de mar” ya que la hora de entrada de la tutora de mi aula es sobre las nueve y normalmente entra en el aula alrededor de las 9.15h.
Una vez en el aula los niños realizan juego libre de 9-9.30h que es la hora máxima permitida para dejar al niño en la escoleta.
La manera de proceder una vez entra el niño en el centro es la siguiente:
-          El adulto acompaña al niño hasta la clase.
-          Le ayuda a colgar su chaqueta fuera y a despegar la estrella que hay en la puerta con su foto.
-          Entra dentro del aula y el niño va al panel que hay en la pared y engancha su estrella
-          Se despide del niño y en caso de ser necesario aprovecha este momento para intercambiar  algún tipo de información con el tutor o profesor de soporte.
A las nueve y media se les pide a los niños que empiecen a recoger, la mayoría de días es necesario repetirlo varias veces y centrarse en algunos niños que suelen hacerse los despistados en este momento.
Una vez está la clase recogida se les pide que cojan su cojín y se sienten en la colchoneta. Los cojines están en una habitación anexa a la sala, en la que entran ellos solos, encienden la luz y cada uno sabe perfectamente cuál de ellos tiene que coger.
Una vez están todos los niños sentados en sus cojines, formando un círculo, la tutora coge un cesto de mimbre que contiene imágenes sobre el tiempo y sobre las posibles actividades del día y un frasco con las fotos de cada uno de los niños y su nombre escrito debajo.
Hay veces que es necesario recolocar a los niños en sus cojines ya que no forman un círculo o las maestras prefieren separa a ciertos niños que suelen despistarse si se sientan juntos.
Siempre se empieza con la canción del “Bon dia” y a continuación depende de cómo se encuentren los niños se canta alguna otra canción que ellos piden o bien se empieza a pasar lista. La lista se pasa de la siguiente manera:
-          La tutora se levanta e inicia un juego con los niños diciéndoles: “¿A ver que nos dice el frasco sobre quién pasa lista hoy?” Va pasando el frasco por encima de sus cabezas y va haciendo: pi-pi-pi-pi, sobre cada una de las cabezas de los niños. Cuando está llegando al niño que le toca pasar lista (no es aleatorio, mantiene el orden de la propia lista de niños de la clase) afloja la velocidad y se detiene encima de la cabeza de éste.
-          El niño se levanta y se sitúa al lado de la maestra, quien también se sienta. Ésta le va mostrando una a una las tarjetas de los niños y él se encarga de llevársela al niño que muestra la imagen para que éste se levante, la enganche junto a la estrella de mar que previamente, al llegar a clase, ha enganchado en el panel, le choca la mano al niño que pasa lista y le da los buenos días.
-          La maestra pregunta: “¿Que le tenemos que decir a X? “
-          “Buenos días X”, contestan algunos niños.
Durante este momento, la foto de los niños que no han venido se engancha en su respectiva casa (que son unas cartulinas pegadas en la pared con fotografías o dibujos de las casas de cada niño) y la maestra pregunta: “¿Ha venido hoy X?”
Después de pasar lista se mira qué tiempo hace ese día, antes se canta la canción del “Pastoret”. El aula tiene una balconera protegida con portones de aluminio que permite la salida al patio, así que cada día, antes de iniciar la asamblea, se abren los portones del aula y los exteriores de tal modo que los pequeños pueden ver qué tiempo hace.
La maestra les pregunta: “¿Qué tiempo hace hoy?” A veces, para captar la atención de aquellos que no están muy atentos pregunta directamente a algún niño en concreto o les plantea la situación contraria a la que es (si hace un sol despampanante les enseña la imagen de la lluvia o viceversa).
Una vez enganchadas las imágenes correspondientes al tiempo se les pregunta en qué estaciones estamos. Justo debajo de donde se pegan las imágenes del tiempo hay cuatro fotografías de las cuatro estaciones del año y con un gomet está marcada la estación en la que nos encontramos. Cada vez que se les pregunta se les da alguna referencia sobre la estación en la que están. Por ejemplo se les dice: ¿Qué tienen hojas los árboles?
Acto seguido se les pregunta que van a hacer a continuación y así configuran el programa del día (almorzar-manos limpias - actividad/ psico o mesa- patio – descansar). Esto se hace a través de diversas fotografías reales de ellos mismos haciendo las diferentes acciones.
Si aún no son las diez se canta alguna canción y cuando llega la hora se les pide que recojan el cojín, lo dejen en su sitio y se preparen para ir a almorzar. Para prepararse se sitúan en la puerta de salida de la clase, formando una cola.
A las diez almuerzan, el momento del almuerzo lo comparten con los niños del aula de al lado “Les tortugues” que tiene sus mismas edades, no obstante cada grupo se sienta en una mesa distinta. Cada niño suele tener su sitio, no lo tienen asignado pero suelen sentarse en el mismo cada día. Se les dice que se suban las mangas hacia arriba y se les reparte lo que haya para almorzar, los martes suele ser pan con tomate.
Una vez han acabado se les reparte el vaso de agua y cuando terminan se levantan, lo dejan en una bandeja que hay, colocan bien su silla y forman una fila en la pared esperando que acaben el resto de compañeros. Más o menos todos suelen terminar a la vez. Luego cada tutora se lleva a sus niños al aula correspondiente.
 
Una vez en el aula se sientan todos en la colchoneta y se les reparte el cepillo de dientes, se les va enseñando y se va preguntando por ejemplo: “De quien es este cepillo con mango rosa y una pantera dibujada?” Si en ese momento el propietario del cepillo no presta atención o no contesta el cepillo no se le entrega, aunque otros niños hayan sabido a quien pertenece. Se vuelve a dejar en el vaso y al final se vuelve a preguntar.
Una vez cada niño tiene su cepillo permanecen sentados en la colchoneta y la maestra los va llamando de 4 en 4 para entrar al baño, lavarse las manos, enjuagarse la boca y hacer sus necesidades. Mientras el resto permanece sentado en la colchoneta o bien conmigo o bien con la tutora si soy yo la que está en el baño y vamos preguntándoles si alguno sabe cómo lavarse los dientes, si pueden enseñárnoslo.
Una vez todos los niños han finalizado los diferentes hábitos de higiene y hemos hecho los correspondientes cambios de pañales se inicia la actividad del día.
Tal y como hemos quedado con los compañeros describiré la jornada de psicomotricidad para poder tener un mayor criterio a la hora de reflexionar sobre ésta sesión.
La sala de psicomotricidad se encuentra situada en el pabellón municipal que hay justo al lado del centro, por consiguiente los niños salen del aula por el porche, cruzan el patio y el tutor o la maestra de soporte abren una puerta que hay situada en un extremo, la atraviesan y ya se encuentran con la puerta del pabellón. Este acceso no es público por tanto no hay nadie más, ajeno al centro, que entre mediante esta puerta.
Una vez dentro los niños se sientan en unas sillas de plástico que hay, enfocadas al pabellón y allí es la PT quién se encarga de dirigir la sesión (previamente, durante el almuerzo, ya se ha encargado de montar el circuito para ese día).
Una vez están todos sentados la PT inicia unos ejercicios para “despertar el cuerpo”, se trata de mediante diferentes movimientos mover las distintas partes del cuerpo como precalentamiento antes de iniciar el circuito.
Antes o después de este momento también se les pregunta que es lo que se puede o no se puede hacer en psicomotricidad. Por lo general las normas son pocas y los niños se las saben, no obstante, si queremos hacer hincapié en alguna en concreto se la preguntamos nosotros: ¿qué podemos pegar en psico? ¿Y gritar?
Acabado el calentamiento y el momento de las normas los niños se dirigen a unas colchonetas que hay situadas al principio del circuito y se sientan. La PT, junto con las maestras, elijen a 4 niños (normalmente suelen ser niños que presentan un buen desarrollo psicomotor ) para que inicien el circuito y les indican al resto de niños que se fijen como lo hacen. Después van saliendo 4 más y así sucesivamente hasta que salen todos, una vez están todos realizándolo ya se inicia un juego más libre en el que cada niño puede elegir la parte del circuito que más le guste y repetirla las veces que quiera. A media sesión suelen sacarse pelotas grandes y aros para los que quieran jugar con ellas.
Durante el momento de expresividad motriz intervenimos con ellos en caso de considerarlo necesario. Por ejemplo colocándonos en las colchonetas para ayudarlos a realizar volteretas, ayudándolos a cruzar “el puente” o enseñándoles algunos pequeños recursos, etc. pero normalmente ellos solos hacen su propio juego.
Aproximadamente transcurridos tres cuartos de hora, la PT regresa  al aula para preparar la parte de representación y nosotras nos quedamos en el pabellón y comenzamos a recoger conjuntamente con los niños. Les vamos pidiendo que nos ayuden a recoger  y, poco a poco los niños cogen algún elemento, con la ayuda de otro niño o solos, dependiendo del tamaño y peso, y lo llevan hasta el cuarto de material.
Vuelven a sentarse en las sillas y la maestra o tutora les pregunta a qué han jugado, cómo se lo han pasado, etc. los niños aprovechan este momento para expresar sus vivencias. Acto seguido se les indica que ahora van a volver al aula y han de hacerlo tranquilos, sin correr.
Normalmente regresa todo el grupo a la vez, no obstante, en alguna sesión si la PT ha organizado alguna actividad para la representación que requiera un momento de atención más individualizado, como por ejemplo que haya colocado un plato en cada mesa con la foto encima de cada niño, se les pedirá que entren de uno en uno para que la PT pueda observar si se identifican en la fotografía o no. Otras veces se coloca el “cuc” o “túnel” en la entrada del aula y entonces también la entrada es escalonada.
Las sesiones de representación suelen ser diferentes cada semana, hay veces que se les coloca en las mesas y se les da plastilina, otras que se les proporciona colores o gomets, otras sin embargo en que toda la clase está despejada y se colocan en diferentes rincones o distribuidas por todo el aula piezas de construcciones, etc.
Finalmente transcurridos unos diez minutos se les pide que nos ayuden a recoger, se les sienta en las mesas, se les da agua y comienza de nuevo la rutina sobre higiene (lavar manos, cambio de pañales, hacer necesidades, utilizar orinales, etc.)
Los niños que van acabando cogen de nuevo su cojín y se colocan en la colchoneta para descansar, una vez están todos tumbados, hay días en los que se pone música, otros en los que no, esperan a que los padres vayan viniendo a buscarlos.
Cuando los padres entran a buscarlos se vuelve a realizar la rutina de la entrada pero a la inversa, el niño despega la estrella de mar con su foto y la foto grande que hay enganchada encima (que se pegó en el momento de la asamblea, cuando se pasó lista), coloca la foto grande en el frasco, se lleva la estrella de mar fuera del aula y la engancha en la puerta.
A la una se guarda el cojín y nos preparamos para ir al comedor con aquellos niños que se quedan a comer, si hay algún familiar que aún no ha venido a buscar a su hijo éste viene al comedor y se sienta en una mesa anexa, mientras espera se le suele dar algún tipo de juego para que esté distraído.
A comer suelen quedarse únicamente 6 niños máximo de mi aula, esta hora se comparte de nuevo con el grupo de “Les tortugas” y también vienen los “Peixets”, y cada grupo tiene su mesa.
Se colocan cada uno en su silla habitual, y se les coloca el babero. Se le pide que se suban las mangas para no mancharse.
Se reparte la comida, habitualmente suele ser un primero, un segundo y el postre y conforme van terminando se levantan, limpian su plato en una de las bandejas que hay encima de una mesa supletoria con ruedas, colocan los cubiertos en otra bandeja destinada a ello y vuelven a sentarse para comer el segundo, repiten la misma acción y al finalizar beben agua, dejan el vaso en la bandeja, se quitan el babero, lo sacuden en uno de los dos cubos que hay al lado de la mesa y a continuación lo dejan en el otro cubo.
En el comedor hay una regla básica por la que se rigen todas las maestras: para poder comer el segundo o el postre han de al menos haber probado el primer plato. Es decir un niño que decida que no le gusta un plato sin haberlo probado antes, no tiene acceso a los demás. Por otro lado si lo ha probado y decide que no le gusta no se le obliga a comer más, aunque otro día, si se sirve el mismo plato, ha de volver a probarlo.  
Finalmente, una vez han terminado colocan la silla y hacen la fila, una vez está la maestra con ellos regresan a clase, se lavan las manos, se limpian la boca y se cambian pañales o se hacen necesidades en caso de ser necesario. Una vez aseados van a la clase de “Les tortugas” dónde se reúnen todos los niños que se han quedado en el centro a comer, incluidos los bebés, y realizan juego libre mientras esperan que los padres vengan a buscarlos.
Si hay algún niño que se queda a dormir, a las 14h.se lo llevan a la clase de los bebes, dónde hay disponible unos colchones, cojines y música relajante y allí, acompañado de la maestra que toque esa semana (van rotando turnos) hace la siesta.

Justificación de las competencias

3.2 En este caso lo único que hago, dado que se trata de una descripción, es especificar la organización del propio centro a partir de una jornada.